Cuando de buscar trabajo se trata, hay dos tipos de personas: aquellas que eligen sus curros y las que el curro las elige a ellas. Sea que hayas buscado conscientemente esos cambios laborales, o hayas ido aprovechando las oportunidades que fueron apareciendo, llega un momento en el que inevitablemente paramos a preguntarnos ¿Cuál es el sentido de todo esto?

Si estás leyendo estas líneas, probablemente hayas pasado la barrera de los 30 y te estés preguntando ¿Esto es todo lo que hay? ¿Y ahora qué?. Puede incluso que algo dentro de tí ya te haya despertado la necesidad de dar tu próximo paso aunque no lo tengas muy claro. O simplemente hayas decidido dejar de saltar sin una meta y animarte a encontrar un trabajo con sentido, que te llene, incluso que vaya con eso que has estudiado y para lo que te has preparado. 

No te preocupes tanto, es más, alégrate por estar despertando. Somos muchas las personas que experimentamos esto. Pasa, quiero contarte las claves para cambiar de trabajo:

 

Convéncete de ello.

Conseguir un cambio consciente, pondrá en movimiento mucha más energía de la que crees, por lo que deberás hacerte una serie de preguntas que te ayuden a entender cuál de todos los caminos escogerás, y sobre todo, qué dirección tomarás.

Lo primero será convencerte de que mereces algo mejor. Sí, has leído bien. Abrazar la decisión del cambio antes de planificarlo y ejecutarlo será de gran importancia para empoderarnos en todas las decisiones que tomaremos a continuación.

Quizás te encuentres con ciertas barreras naturales, son las denominadas creencias limitantes. Intenta identificar aquello negativo que te frena en tu búsqueda laboral (por ej. “jamás voy a conseguir algo que me encaje”; “ninguna empresa busca alguien como yo”) y tómate el tiempo de escribir todo lo que se te ocurre sobre ello. Coje esta limitación y hazle preguntas: ¿Por qué creo esto? ¿Qué me está impidiendo llegar a mi meta? ¿A qué le tengo miedo?. Navegarás entre emociones, date tiempo. Respira profundo, ya tienes identificadas tus creencias limitantes. Ahora reformula todo lo anterior en positivo: “voy a conseguir el trabajo que quiero porque confío en mis habilidades”.

 

Conócete y analiza tus opciones.

El próximo paso será tratar de analizar qué es lo que te gusta y en lo que quieres trabajar, para luego explorar los posibles perfiles y las empresas de las que podrías formar parte. De aquí la importancia de dedicarte un tiempo a conocerte bien, de escucharte y poder comenzar a delimitar el campo de acción. 

Piensa que las empresas salen a buscar a sus nuevos integrantes con una idea más o menos clara de lo que necesitan encontrar. Desarrollar tu autoconocimiento no sólo te permitirá comprender hacia dónde vas, sino tomar conciencia de tus habilidades, de aquello que tienes y puedes ofrecer, y sobre todo, de evitar tomar decisiones que no te harán feliz.

Date un tiempo para reflexionar:

  • ¿Quieres cambiar de trabajo (perfil) o lo que no te motiva es la empresa?
  • ¿Qué sabes hacer? 
  • ¿Qué te gustaría hacer?
  • ¿Qué no sabes hacer pero podrías aprender?
  • ¿Si el dinero no fuese un problema para ti, de qué trabajarías?

 

Define hacia dónde quieres ir.

Salir a buscar tu próximo trabajo, ese por el que quieres apostarlo todo, será difícil si no entras en contacto con lo que quieres encontrar como candidato/a. Es importante que sepas qué parámetros aplicarás, qué cosas no son negociables para ti y cuáles podrían considerarse. Aunque tú no lo hagas, créeme, las empresas ya lo ha habrán hecho.

Puede parecer sencillo, pero es más complejo de lo que parece a simple vista. No deberías salir a buscar sin más, porque definitivamente la empresa tiene muy claro lo que quiere encontrar.

Piensa y apunta:

  • ¿En qué tipo de empresa te ves trabajando? ¿Con qué tipo de cultura interna?
  • ¿Qué tipo de trabajo? ¿Por objetivos, tareas definidas, con mayor o menor libertad, más o menos cambiante?
  • ¿Qué horarios podrías aceptar?
  • ¿Cuánto dinero necesitas para garantizar el cambio?
  • ¿Cómo imaginas a ese nuevo equipo de trabajo? ¿Y a tu jefe?
  • ¿En qué entorno te sientes más a gusto para trabajar?
  • ¿Estarías dispuesta/o a relocalizarte?

 

Explora.

Este es tu momento de identificar entre las ofertas y las múltiples empresas aquellas que te atraen. Analiza los valores, los testimonios, la forma en que se comunican y la información que puedas recabar de sus páginas web, ofertas de trabajo activas, LinkedIn, otras Redes Sociales y/o colaboradores que puedas contactar.

Además de encontrar aquellas organizaciones que vayan con nuestra forma de ser y puedan convertirse en potenciales futuros lugares de curro, cuanto más información tengas sobre el escenario actual para los sectores que te interesan, mejor podrás orientar tu candidatura.

 

Acciona.

El último paso será crear una estrategia que te permita conectar con aquellos proyectos y organizaciones de las cuales te gustaría formar parte. Cuida tu marca personal y tu presencia en las redes sociales. Crea un CV que le cuente a tu futuro trabajo todo lo que sabes, puedes y quieres hacer. Monta una carta de motivación que deje ver tu propuesta de valor como candidata/o. Contacta con otros profesionales a través de LinkedIn. Ve a eventos, date a conocer. 

Lo que importa aquí es que te animes y no pierdas tu curiosidad. Permítete dudar, buscar, y preguntar. Este es el momento. Tienes talento y debes contarlo. Anímate a salir allí afuera y tomar las riendas de tu destino… al final, ya sabes que te lo mereces.

Y si quieres más ayuda para realizar ese cambio que buscas,

te invito a descargar está Guía Esencial para el Cambio Profesional, que te ayudará a trazar un camino que sea acorde a quién eres y lo que necesitas. 

 

Descubre cómo crear el camino profesional que tanto buscas.